Por: Lorenzo Portocarrero Sierra
Director Ejecutivo
A las puertas de un nuevo gobierno, independiente de su posición o postura política, es perentorio e imperioso rediseñar el futuro deseable de la educación superior del país, a tono con la modernidad para las actuales y próximas generaciones. Dada la incertidumbre en medio del nuevo enrutamiento geopolítico, el cambio climático, las presiones demográficas, la disrupción tecnológica, la competencia intercultural, y la migración entre otros factores. Lo anterior se desarrolla en el marco de la responsabilidad social que a todos nos incumbe, como de las influencias que ordenarán y acuñarán la educación superior en el futuro próximo, para desde ya ir vislumbrando una convergencia de la vida universitaria globalizada que no da tregua.
La educación con impacto, entendida desde el acceso, permanencia, graduación, cobertura de calidad e incidencia en la productividad de los pilares económicos, sociales y ambientales, constituye uno de los temas de mayor interés y preocupación en la opinión pública y en la agenda de todo gobierno. Para la Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior – ACIET, así como para los más caracterizados actores del sector, la orientación con sentido de patria y confianza, eficiencia, eficacia y economía, que requiere la educación superior, demanda una actuación integral, radical, jurídica y del rediseño del sistema, de sus propósitos, actores y responsabilidades.
Numerosos han sido los intentos por modificar el Sistema Colombiano de Educación Superior del País SCES, pero fundamentalmente la Ley de educación superior, sin embargo, la mayoría de resultados han sido fallidos, deslucidos y frustrados dada en gran medida por la complejidad del tema, pero también, sin lugar a dudas, las estrategias, caminos y mecanismos utilizados para tal fin, no han sido los más expeditos, que como se sabe, encuentra adeptos, pero también mucha resistencia por parte de actores que de manera directa e indirecta tienen que ver con el propósito. No sobra decir que la Ley 30 del 28 de diciembre de 1992 cumple 33 años al servicio de la educación superior del país, seguramente con falencias propias de su aplicación e interpretación, pero también con muchos elementos que han permitido el desarrollo y ejercicio académico en todo el entorno administrativo del sistema para la toma de decisiones en materia de educación superior.
En este marco de reflexión, parece no haber suficiente claridad en torno a la narrativa trillada sobre la decisión seria, responsable, oportuna y necesaria de rediseñar el SCES. Cabe mencionar que, no es solo la ley de educación superlativa, sino el miramiento, atención y barrido integral de los actores que en ella se enmarcan, la cual se complejiza ante la necesidad de afianzar un verdadero rediseño del sistema colombiano de educación superior, entiéndase es urgente y perentorio, que conlleve los aspectos de responsabilidad social asistida, desarrollo sostenible, sin menoscabo de sus naturaleza, de herramientas para afrontar de manera armónica su futuro deseable, articulado y coherente, los desafíos y divergencias sociales, económicas y medioambientales del contexto de las fuerzas que darán forma a la educación superior en el futuro inmediato en el gobierno multinivel desde la acepción Estado-Nación.
Es amplia la literatura y los documentos, análisis e informaciones que al respecto han escrito, además de ACIET, la Asociación Colombiana de Universidades ASCUN; el Sistema Universitario Estatal SUE; los análisis en el Consejo Nacional de Educación Superior CESU; las advertencias de la Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior con Programas a Distancia ACESAD sobre la necesidad de reforma a la Ley 30 de 1992, desarrollando temas de impactos importantes como limitaciones para el desarrollo de la oferta virtual; los estudios para la creación de nuevas instituciones y programas y sus análisis en la Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad CONACES; los cada vez menores recursos del Ministerio de Ciencia y Tecnología MINCIENCIAS; las peticiones por mejoras en gobernabilidad, derechos humanos y bienestar, por parte de los movimientos estudiantiles; los llamados a un reconocimiento salarial en mejores condiciones económicas y de vinculación, de parte de sindicatos y asociaciones de profesores; la complejidad financiera de muchas instituciones y las tensiones de política económica, advertidos en el Fondo de Desarrollo de la Educación Superior FODESEP; los insuficientes esfuerzos del ICETEX para potenciar el crédito educativo; las advertencias de riesgos en la gobernabilidad y viabilidad financiera de instituciones públicas, reseñadas por la Contraloría General de la Nación; las noticias de los medios de comunicación; los análisis de El Observatorio de la Universidad Colombiana; los datos del Laboratorio de Economía de la Educación; las proyecciones de estudiantes del Observatorio de Realidades Educativas -ORE- de la Universidad ICESI; y diagnósticos, desde el exterior, de organizaciones especializadas en educación, como IESALC – UNESCO; Banco Mundial, OECD, y CINDA.
La principal preocupación radica en cavilar y discurrir de manera sensata y participativa cual sería la ruta en el puerto de partida y el escenario de llegada, con la tranquilidad del deber cumplido para el inicio de la nueva ola en materia de educación superior para el país, claro está, retrotrayendo las experiencias vividas y construir sobre los construido que en buena parte es el cimiento inicial del proceso.
La Asociación Colombiana de Instituciones de Educación Superior – ACIET es consciente que el rediseño del sistema es responsabilidad de todos los actores del sector, y que muchos de quienes hemos estado detrás este amanecer de la creación de instituciones (oficiales y privadas), el diseño y oferta de programas, la evaluación de resultados, el diálogo social, la interacción con el estado y otras naciones, hemos dado lo mejor de nuestro esfuerzo, aun con los errores que la historia, el diseño institucional y los resultados muestran. Somos conscientes de la necesidad de implementar cambios, y de asumir responsabilidades que, orientadas en el crecimiento como patria y de la educación, serán conscientemente más fáciles de asumir.
Finalmente, se infiere que esto solo será posible si un nuevo gobierno nacional, desde su primer día de cuatrienio, lidera un gran acuerdo, propuesta, diálogo, reforma, reestructuración o como quiera llamársele a un nuevo sistema de educación superior. Eso justifica la presente exhortación al próximo presidente y al Congreso de la República de Colombia.
Para todos los rectores y rectoras de las instituciones de educación superior del país, como a los actores del SCES, les deseo una Feliz Navidad y un Venturoso Año 2026, cargado de parabienes, salud y gran unión familiar, Abrazo fraterno.
Para comentarios, aportes o sugerencias, por favor comuníquese a través del correo aciet@aciet.org.co o direccionejecutiva@aciet.org.co

